lunes, 29 de febrero de 2016

El Delito como Desviación (Parte III y última)

En anteriores entradas, hemos ido repasando las distintas teorías que entendían el delito como un comportamiento anómalo, desviado. Faltan, sin embargo, mencionar algunas de las principales y comentar algunas de las bases de las que ya hemos citado. En este artículo concluimos el repaso a estas teorías, por el momento,  ya que no descartamos abordar alguna de estas teorías ya más en profundidad en en futuro.


Albert Bandura
Las teorías del aprendizaje social parten, todas ellas, como sintetiza García de Pablos, de la idea básica de que “la conducta desviada no puede imputarse a disfunciones o inadaptación de los individuos de la <<lower class>>, sino al aprendizaje efectivo de los valores criminales, hecho que podría suceder en cualquier cultura”. Es la idea primordial que reflejan los trabajos de Albert Bandura.
Trabajos primordiales son los de Sutherland y su colaborador Crassey, sobre la teoría de la asociación diferencial. Así, Sutherland afirma que la conducta delictiva no se hereda, ni se imita, ni se inventa y no es algo fortuito ni racional, sino que se aprende, en el sentido de asumir profundamente en el comportamiento los complejos procesos psicológicos y globales que llevan a esa conducta. Para este autor, el aprendizaje viene dado por la idea de organización social diferencial; es decir, para Sutherland, hay grupos de personas que, dentro de una misma comunidad, tienen metas e intereses enfrentados y diferentes. No es raro, pues que algunos grupos o subgrupos tengan intereses delictivos. Esos intereses (los de cada grupo, también los delictivos) se comunican libremente entre sus miembros, constituyendo la base psicológica real de los mismos. No lo dice así Sutherland pero podríamos afirmar que se “naturalizan” los valores de cada grupo, hasta el punto que el delito puede ser, también, en los grupos concretos que lo alimentan, algo natural.

viernes, 26 de febrero de 2016

Isabel Carrasco, objetivo compartido

     El día en que publicamos este artículo, se ha conocido en prensa que el tribunal encargado del caso del asesinato de la presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco, ha sido puesta en libertad bajo fianza de 30.000 euros. Por tanto, el asunto está de rabiosa actualidad. AGENDA DEL CRIMEN publica a continuación un artículo analizando el caso que la criminóloga  Lorena Medina escribía,  el 22 de enero de 2016 para su blog: psicopatocriminología.blogspot.com.es

      
     Por Lorena Medina Miranda (Criminóloga, colaboradora de Asociación Laxshmi)

     
Levantamiento del cadáver de Isabel Carrasco

     A pesar de los rayos de sol que se reflejaban en el río Bernesga, el ambiente de aquella tarde era representativamente gélido, el de una ciudad en la que el invierno se alarga hasta casi la estación de verano.

     Paseaba por uno de los característicos puentes de la avenida por la que pasa el río hasta abandonar la población. Leía los mensajes recibidos en su móvil, ese día estaba lleno de acontecimientos políticos, destacados para ella por su condición de presidenta de la Diputación de León. Apenas había recorrido 50 metros de la pasarela cuando una gran punzada en el corazón la paralizó y la dejó inmóvil en el suelo, exhalando sus últimas bocanadas de aire. Fue en ese momento cuando de seguro, pudo ver la imagen distorsionada de alguien que la volvía a apuntar con el arma, esta vez en la cabeza. Su asesino necesitaba mirarle a la cara y apuntar de nuevo para culminar su misión, dos disparos serían suficientes para firmar una escena movida por el odio y la venganza.

lunes, 22 de febrero de 2016

El Delito como Desviación (parte II)


En el artículo anterior, comenzamos por definir a qué nos referimos con el término "desviación" cuando lo ponemos en relación con la conducta delictiva. Nos basamos en las teorías de Merton para recorrer los factores que conducen a esa desviación e introdujimos someramente la teoría de la anomia. En el presente artículo, que forma un todo con el anterior, continuamos explorando el tema, en este caso, desde la perspectiva de otras teorías, con especial atención a la Agnew.

Ciertos paralelismos con la teoría de Merton tiene la de Talcott Parsons, que define la desviación como “los procesos por medio de los cuales se desarrollan resistencias a la conformidad con las expectativas sociales y los mecanismos en virtud de los cuales estas tendencias son o tienden a ser contrarrestadas en los sistemas sociales”. La principal diferencia, como vemos, con Merton, es que la desviación no se crea por el fracaso de lograr las expectativas de éxito social debido a la insuficiencia, desaprovechamiento o mal uso de los medios que la sociedad dispone para lograrlo, sino entre las expectativas y los medios que la sociedad sitúa en el camino para tratar de impedir el éxito. En otras palabras: no se ve a la sociedad como facilitadora de herramientas para el éxito, sino como generadora de obstáculos. La desviación de Parsons incluye cuatro conceptos básicos:

1)      La tensión.- Que se haya en la base del comportamiento desviado y delictivo.
2)      Las direcciones de ese comportamiento.- mediante las que pueden conocerse las tendencias desviadas
3)      La estructuración.- De esas tendencias desviadas.
4)      El control social.- O las reacciones que se suscitan frente al comportamiento desviado o la delincuencia.

lunes, 15 de febrero de 2016

El Delito como desviación (Parte I)

Por Antonio García Sancho

Dentro de las teorías que intentan explicar la etiología del delito, encontramos algunos intentos que pretenden sustituir el concepto de delito por el de desviación, según nos advierten Garrido, Stangeland y Redondo (Principios de Criminología, Valencia, 2001). La discusión se inspira, especialmente, en la perspectiva de Becker, que ha sido llamada Teoría del Etiquetamiento, pero tiene diferentes ramificaciones. Antes de pasar al estudio de cualquiera de ellas, sin embargo, es necesario conocer que en el origen del concepto de desviación – y por mucho que haya sido analizada por diferentes disciplinas como la filosofía, el derecho, la biología o la medicina- está la sociología y, mucho más concretamente, los estudios de R.K. Merton que utilizó este concepto para intentar explicar cómo y por qué se incumplen las normas sociales.
 Así, Merton definió desviación como la “conducta que viola normas y expectativas de cualquier sistema social o modo de dominación y ante la cual éste reacciona con un sistema de control específico”. Rodríguez y Paíno plantea la desviación como una consecuencia de la marginación, que propiciaría, a su vez, la inadaptación social.
Por su parte, Howard Saul Becker, heredero de la Escuela de Chicago y del Interaccionismo Simbólico, desarrolló sus trabajos en torno a la desviación entre otros temas, como la educación, las profesiones, el arte y la metodología de la escritura en las ciencias sociales. Es, en torno a su teoría del “labbeling approach” o etiquetamiento, sobre la que gira en mayor medida este debate de la concepción del delito como desviación. Sin embargo, como hemos dicho no es la única aproximación al tema.
Con este planteamiento, vamos a analizar, primero, el concepto de definición más simple. Después, veremos las diferentes teorías de forma breve, con mayor detenimiento en la teoría de Merton sobre la tensión debida a la anomia, que es el origen de todo el debate sobre la desviación en relación con la criminología. Además de Merton, relacionaremos, más sucintamente, la Teoría General de la Tensión de Agnew, la Teoría del Control Social, la Teoría del Aprendizaje Social y la Teoría del Etiquetamiento de Becker. Terminaremos con la mención de los tres tipos de desviación negativa.

jueves, 4 de febrero de 2016

S.O.S. Internet: Información y recomendaciones para víctimas de sextorsión

Por Carolina López Salas

         
Si ya hablamos de las precauciones que podemos tomar para evitar ser víctimas dedelitos en Internet, hoy nos centraremos principalmente en éstas últimas, las víctimas, en concreto las de un delito llamado sextorsión en el cuál una persona chantajea a otra con publicar o difundir imágenes suyas de carácter erótico o sexual, habiéndolas conseguido a través de la misma víctima (normalmente cedida o enviada voluntariamente por ella mediante sexting) o de terceros, de forma legal o ilegal. Si es éste tu caso, quédate a leer estas líneas que, espero, te sean de utilidad.
Lo primero que es necesario que comprendas es que cualquier persona puede llegar a ser víctima de un delito cibernético o telemático, sin importar el sexo, la edad, la orientación sexual o el nivel socio-económico o cultural de la persona que lo sufre.
En segundo lugar, pero no menos importante, no debes olvidar que tú eres la víctima y que no tienes la culpa de lo que te está pasando, no tienes nada de lo que avergonzarte. En un momento de tu vida decidiste tomarte una fotografía o un vídeo de contenido erótico o sexual, haciendo uso de tu completo derecho y libertad para hacerlo. Quien no tiene ningún derecho a hacerte daño es esa persona que te acosa o chantajea y su conducta supone un grave delito.